LA FAMILIA

“El matrimonio es una vocación divina. “ San Josemaría Escrivá de Balaguer

La familia es una vocación. Es el gran proyecto vital por excelencia de toda vida. Todos estamos llamados a formar una familia. La familia constituye el proyecto fundamental de la vida. La familia da sentido a la vida, porque los hijos son el sentido de la vida. A consecuencia de evolución de la vida moderna, la familia ha evolucionado y existen diferentes formas de familia. Pero lo importante no es su forma, sino su substancia, esto es, que estén fundamentadas en el Amor y sea un canal de transmisión del Amor de Dios.

La familia no es el problema como se pretende en ciertos ámbitos de la vida moderna. La familia es la solución. Disfunciones económicas, sociales y culturales de nuestra sociedad están relacionadas con el hecho de que ciertos sectores de la sociedad moderna han dejado de creer en la familia, erosionando su papel y función, hecho que ha convertido la familia en la caja de resonancia de todas las contradicciones de nuestra sociedad.

Pero a pesar de ello, es dentro de la familia donde uno puede encontrar y descubrir auténticas historias de amor, de entrega y de sacrificio por los demás. De aquí el carácter santo de la institución familiar.

La familia constituye la célula básica de la sociedad, el primer nivel de protección del individuo frente a la sociedad y el Estado. La familia aporta dos recursos fundamentales, soporte afectivo, esto es, amor, dado que en la familia se aprende a querer, y por otra parte soporte económico, porque a través de la familia se satisfacen las necesidades básicas de la persona. La familia constituye por ese motivo la célula básica de protección del individuo, y  evita que el individuo quede a la interperie frente un Estado omnipresente y omnipotente o una sociedad vacía de valores. A través de la familia se afrontan y vencen adversidades. Dentro de la familia aprendemos a querer, a compartir, aprendemos el valor del dinero y del trabajo, aprendemos a sacrificarnos y a esforzarnos, aprendemos a alcanzar metas. Todos venimos de una familia, por imperfecta que pueda ser, y todos estamos llamados a formar una familia. Quien no procrea se apaga y se extingue en sí mismo. Por eso la familia es sinónimo de trascendencia.

Una sociedad que renuncia a procrear y perpetuarse, está condenada a desaparecer. Gracias a la familia el individuo trasciende la historia y perpetua la especie y su legado personal.

“ Los hijos son el sentido de la vida “ Mosen Joan Trias Lladó.

“ La familia es el primer ambiente donde uno es consciente de ser amado por lo que es y aprende a amar en relación con los demás “. Mons. Fernando Ocáriz. Prelado del Opus Dei